Game Over.

Últimamente estaba barajando la idea de que la vida es un juego. Pero no se equivoquen, el sólo hecho de que haya dicho “barajando” no quiere decir que crea que es un juego de cartas. No, no. Yo creo que es como el Tetris. A veces nos vienen muchas de esas piezas con forma de zeta que no se pueden meter en ningún lado. Todo se va volviendo más complejo. Más denso. Tenemos menos tiempo para maniobrar. Encajar las cosas.
Y a veces nos caen de las fáciles, y todo es más simple. Palitos que entran en largos espacios vacíos y hacen desaparecer unos cuantos casilleros. Cuadrados que van exactos uno al lado del otro. Prolijos.
El problema es cuando nos van quedando muchos agujeros. Lugares irresueltos a los que tenemos que llegar excavando para recobrar la calma. También la clave está en ver la ficha que viene. Anticipar de antemano la jugada, pensarla. Y a veces es simplemente improvisación y soluciones en el acto. Movidas desesperadas que nos pueden salir bien, o dejarnos mal parados.
La vida es un Tetris. Un juego sin insert coin to continue. Nosotros tenemos las palancas y los botones, pero algo muy parecido a dios nos tira las piezas.

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