10.6.06

E.


El otro día caminaba por Cabildo un poco abstraído. Prestaba poca atención a todo. Pero no pude dejar de ver a esa E que caminaba tan contenta. Iba saltarina, alegre. Cada una de sus tres líneas horizontales sonreían de alguna forma. El palito iba bien erguido, sosteniéndolas. Nunca había visto una letra tan orgullosa. Tan segura de si misma. Tan mayúscula. Ni siquiera le importaba ser sans serif.
Y como yo soy una persona en esencia curiosa, tuve que averiguar por qué iba tan feliz por la vida.

-¡E!, vos, disculpame. ¿Por qué vas tan contenta?- Le pregunté.
-¿E?- Me respondió ella.-
-Qué quiero saber por qué estás tan contenta.- Insistí mientras se me alejaba.
-¡Eeeee!- Me gritó. Y no dijo más nada.

Desesperado por saber qué era lo que alegraba a esa vocal impertinente, agarré un pedazo de papel y escribí apurado todo el abecedario. Seguí dos cuadras más a la E con abecedario en la mano. Entonces me detuve, miré a mi pedazo de papel y le pregunté:

- Abecedario, vos que conocés a todas las letras, ¿Por qué iba tan contenta esa E?-

El abecedario lo consultó con todas las vocales y algunas consonantes. Pasaron unos minutos y finalmente tuvo la respuesta:

-Es que cambió de trabajo. Parece ser que antes trabajaba en un cartel de prohibido estacionar. Y ahora consiguió trabajo en un estacionamiento.

No hay comentarios.: