13.6.06

Al final todo termina.


¿Por qué empezar por el final? La primera objeción que surgió contra la idea fue que ya estaba hecha. Discutí enérgicamente hasta convencerlos a todos de que en realidad casi todo estaba hecho. Que de tener algo realmente nuevo ni siquiera estaría hablando con ellos. Entonces me dejaron empezar. Pero yo me enojé muchísimo, quería hacer justamente lo contrario.

¿Terminar algo es terrible? Supongamos que una firma está construyendo una represa modesta. Mientras los obreros llenan los pilares de concreto, la represa está viva. Crece mes a mes hasta que finalmente esté lista. Entonces alguien dice “terminamos” y el faraónico cadáver queda listo para frenar el agua.

¿Existe un final absoluto? Seguramente un dios con la capacidad de crear, también tenga la capacidad de destruir. Dentro de estas posibilidades todo puede apagarse tan súbitamente como comenzó. Si el responsable de todo esto quisiera terminarlo. Podría hacerlo ahora. Sin cataclismos. Sin fuego. Sin nada. Ahora. Sin más vueltas. Se acabó todo. Ahora. Ahora. Ahora.

¿Son buenos los finales trillados? Yo personalmente detesto los the end. Tengo hacia ellos una aprensión muy particular. Las idas por caminos largos y las cámaras elevándose por sobre los pueblos también me aburren. Tampoco compro mucho las partidas en vehículos motorizados. El de Casablanca está bien. Lo de terminar por donde se empezó es un recurso que ya recorrí demasiado.

¿Y si no existieran los finales? Imaginen que por alguna razón, que no viene al caso, yo aprendí a escribir un texto sin fin. Claro, si mirás un poco para abajo vas a ver que no hay nada más. ¿Pero qué párrafo es este? ¿Quién soy yo? No me conocés. Puede que esta no sea la primera vez que lees mi texto. Quizás no hacés otra cosa que leerlo. Y todo lo demás es imaginario. Ahora vas a terminar y vas a seguir leyendo.


Foto: María Eugenia Diaz Heer

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Ariel, acabo de hablar de ti en tribecca. Quedó linda la foto del cielo ahí abajo. besitos.

Anónimo dijo...

La gran mentira de que todo termina. El ser humano le tiene miedo al final de las cosas, pero no nos damos cuenta que no existe tal final. Personalmente creo que cáda cosa que se haga, cree, etc., repercute en todo. De esa manera, no hay final nunca, por más que creamos que lo hay. Un "final" sería el principio, el nudo y el desenlace (u otro supuesto fin) de otra cosa y así sucesivamente, por los siglos de los siglos.
Recién, por ejemplo, tu texto se terminó y yo lo terminé de leer y ahora estoy escribiendo esto, porque si no lo hubieras terminado no estaría tipeando esta cantidad de letras.
Igual estaría bueno que alguien termine todo de una y que no empiece nada más.