10.6.06

A la noche.


Un día me sentaron en la mesa del comedor. Yo todavía era un nene. Sin explicación alguna me prohibieron imaginar. Los castigos serían terribles si me atrevía siquiera a intentarlo. Pasaron los meses. Yo hacía el mayor esfuerzo del mundo para engañarlos con pensamientos desiertos. Pero a la noche, cuando nadie me veía, imaginaba que me la pasaba todo el día imaginando.

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