El bicho y el canasto.

Hace un tiempo que me quiero mudar. De alguna manera ya me harté de este departamento. No es porque sea un poco chico. Ni porque mis vecinos me odien. Ni siquiera porque tengo un pájaro que se pone a cantar a las cuatro de la mañana muy cerca de mi ventana. Y les digo, canta muy mal.
El problema parece ser que el departamento es parte de una etapa que quiero dejar. Pero todavía estoy en ella. Entonces, tampoco nunca termino de mudarme. No sé bien por qué pero la mudanza se transformó en un símbolo del cambio. Pero no sólo de un cambio geográfico.
Los 25 años están siendo bastante complejos. Creo que es la primera vez en mi vida que siento que crezco. Me siento distinto. En otro lado. Lo peor de todo es que no puedo identificar cuándo pasó exactamente. Pero puedo sentirlo. Es como cuando uno se enamora de alguien que ya conocía hace un tiempo. No se sabe cuándo fue, pero se sabe.
Se me está haciedo difícil encontrar departamento. Y a mí mismo. Tengo tantas preguntas. Y la verdad es que ya se me harta un poco. Además, los alquileres están carísimos. Estuve mirando mucho hacia adentro últimamente. Tengo un dos ambientes todo a interiores. Desde la única ventana decente que hay se ve un colegio católico, un árbol que definí como un bonsái gigante y un espantoso cartel de Cuca Trap amarillo. Creo que es hora de mirar un poco más hacia el mundo. Con balcón, una vista más linda.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario