11.6.06

El aparato guadián.

El almuerzo era un corta y rápida lucha. Había que estar alerta, con todos los sentidos preocupados porque no te comieran el pancho o tomaran la Coca.
Había desarrollado un eficaz sistema de defensa aprovechado mis dientes torcidos. Ponía los aparatos dentro del vaso de gaseosa de tal forma que parecía un guardián.
Así podía concentrarme en comer el pancho. Despreocupado. Nadie se atrevería a acercas sus labios a tal repugnancia. Esta era la única oportunidad donde mis aparatos se convertían en algo útil, después sólo provocaban dolor y vergüenza.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ante todo me alegraste una tarde que me encuentra nuevamente encerrado en la agencia. Me sacaste un ja. Es más un Ja Ja. Pero en seguida me puse a pensar -como tu amigo-, este pibe es un retorcido. Muy. Demasiado.
Use aparatos yo también. Y no esos transparentes que se usan ahora. Los míos eran verde y metal. Encima no de la gama del agua. Me tocaron los fluorescentes. Tenía una bengala en la boca. De todas formas, cargando esa mochila como muchos de mi generación, nunca me vi en la obligación de sumergirlos en la coca para contaminarla con mi esencia.

Anónimo dijo...

Ah, soy Emilio.