Ponerse oscuro y salir a tiempo.
Si se uno se pone oscuro, debe caminar rápido y certero. En el caso de que haga frío las manos deben ir en los bolsillos de la campera o similar abrigo, si hiciese calor se usan los bolsillos del pantalón. Los ruidos externos son totalmente reemplazados por el diálogo interno que suele ser rápido y repetitivo. La realidad, hostil por definición, se representa en ángulos rectos y puntas sin redondear. La atención va dirigida casi en su totalidad al piso y la mirada a un vacío interno indefinido.
Cuando faltan menos de cinco cuadras para llegar a destino hay que hacer el intento de levantar la cabeza y mirar con cariño a los árboles, reconociendo que están vivos. No es bueno encender un cigarrillo al menos que ya sepamos con certeza que estamos saliendo. Si es necesario se pueden correr unos metros para después recuperar el aliento. Una vez de este lado está bueno subir los cordones de la vereda con un salto y doblar las esquinas en todo su diámetro. Cuando queden ya sólo unos metros se puede patear con ganas algo tirado o perdido y finalmente tocar el timbre despacio y cortito como si nada hubiese pasado.

1 comentario:
uno de mis escritos favoritos =)
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