23.7.07

No pasar.

El guardián del portal era mucho menos impresionante de lo pensado, los mitos lo describían como a una enorme bestia de fuego, pero era sólo un viejo fumando un cigarrillo tras otro. El paisaje tampoco era nada del otro mundo, el muro infinito era más bien una pared de ladrillos baja y despareja. La puerta que el hombre jamás había podido cruzar era una chapa con picaporte, ni siquiera parecía estar cerrada con llave. Lo único tremendo era ese inobjetable cartel pintado a mano con letras blancas que decía: No pasar.

2 comentarios:

Lo. dijo...

Me recuerda a un cuento de Kafka del que no recuerdo el nombre.
Vuelvo en un rato y te digo.

Lo. dijo...

"Ante la lay"

Ese es. Está dentro de El Proceso, pero también podés encontrarlo editado individualmemte.