24.4.07

Siento veintiuno

Siento olor a mierda, esta semana pisé mierda tres veces y las zapatillas aún huelen. No siempre, pero de vez en cuando se escapa una partícula de olor desde las ranuras de la huella a la inversa y flota, inmundo, hasta mi sistema olfativo. Siento también el humo del cigarrillo, que poco a poco mata mi sistema olfativo. No sé cómo se llaman las partículas de olor. Siento sed pero me da fiaca ir a buscar la botella de agua. El Word me subraya la palabra fiaca como si no existiera, yo sé que existe pero como soy un inseguro la busco en la página de la Real Academia, y por supuesto existe. El Word se equivoca con la fiaca, pero cuando escribo Word en minúsculas me lo corrige al instante. Siento que hoy estoy redundante, que pega con instante. Estoy redundante en este instante. Esto va a ser de literalidades y oraciones largas. Oraciones largas que se van a tratar de literalidades, oraciones largas y redundancias que son la repetición o el uso excesivo de una palabra o concepto. Siento pesadas las teclas. No es metafórico, siento pesadas las teclas como si les hubiese caído gaseosa. Digo gaseosa para no decir Coca Cola. La barra espaciadora es la que peor anda, no se preocupen, no voy a hacer el chiste viejo ese en que el teclado falla y empieza a estar en el texto. Por ej.: SE ME TRABÓ EL TECLADO EN LAS MAYUSCULAS. No, tranquilos, chistes viejos no. Realmente me anda raro el teclado. Siento que debería hablar de la música pero sólo les voy a decir que es cubana y un solo de piano. Y que me gusta. Y que me gusta escuchar música. Y que la música me parece una de las cosas más maravillosas que siento. Porque la música se siente, ¿no? Cuando dije eso se terminó el disco. Voy a poner otra cosa. Puse otra cosa de lo mismo. Me asusta todo lo que hace mi computadora, todo lo que significa en mi vida. Yo no veo televisión hace años pero cómo le doy a la Internet. Soy de una generación de transición, soy de esos que abandonaros la pantalla emisora por la interactividad. Siento que es el momento de sumergir las líneas en el otro hemisferio. Se me antoja templar las palabras con grasa de ballena y sacarles filo. Hay que apuntarle a la precisión y asestar un disparo único y fatal en la tilde de la o. - !Óigame compay! No deje camino por coger la vereda. – dice la letra. Canta y no llores, nos enseña la negra, de gruesas caderas, mientras sostiene un vaso de ron y gime a medias. Siento que ya está, les conté todo lo que hacía falta. Si no entendieron bien, acá va un resumen: somos o no somos es palíndromo y la mayoría de las cosas, se conectan. Un beso grande, que anden bien, los quiero de vuelta.

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