La fecha es al azar.
La verdad de la milanesa está en el pan rallado, creía mi abuela. Que no parió, porque nunca fuimos pocos. Hasta teníamos un gato blanco y negro que se llamaba Mingo, por Minguito, o de casualidad. El gato del vecino era negro y se cruzaba todos los días a casa. Estaba maldito y tenía pulgas. Murió un martes trece nadie sabe cómo. La fecha es al azar, como todo lo demás.
- En el fondo soy bueno - se disculpaba uno. Pero yo sé que en el fondo todos somos buenos. Lo malo es que algunos ven la figura y no el fondo. Un pesimista diría: “La tierra es un ser vivo y conciente. Los seres humanos somos las neuronas del ser universal. Formamos el sistema nervioso que se extiende conectando todo lo demás. El tema es que hay neuronas para pensar, y otras para ir a cagar.”
Un optimista diría que el pesimista está loco, que nada de todo eso puede ser verdad. Nos recordaría que las primeras palabras del bebé genio fueron: “Me voy a morir”. Y se murió de verdad. No sin antes dar pelea, claro. Pelea a villanos sin igual. De esos que sacan un número de más del coso rojo, y no lo devuelven al que viene atrás.
- ¡Setenta y seis! – gritó la chica en el mostrador. - ¡Setenta y seis! – repitió mientras levantaba un poco la cabeza con piedad. Yo tenía el noventa y muchas ganas de esperar. Podían pasar años, por mi estaba bien. Me había enamorado de una mujer con nombre de madre. A mi me podían dejar.

1 comentario:
Que perro! que buena catarsis.
Ni deben haber pasado milesimas de segundo entre el tipeo de una palabra hacia otra.
Como Tarzan con las lianas.
Copado.
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